Recuerda estas pautas si quieres crear interfaces de usuario elegantes, fáciles de usar y centradas en las personas.

Una web es mucho más que varias páginas conectadas por enlaces. Es una interfaz, un espacio donde diferentes elementos, se encuentran, se comunican y se relacionan entre sí. Esa interacción crea una experiencia para el visitante y, como diseñador web, es tu trabajo asegurarse de que la experiencia sea la mejor posible. Y la clave para eso es pensar en el usuario.

Conoce a tus usuarios

Por encima de todo, debes saber quiénes son sus usuarios. Eso significa conocer todos los datos demográficos que pueden extraer tus herramientas de análisis, sí. Pero lo que es más importante, significa saber qué necesitan y qué se interpone en el camino para lograr sus objetivos.

Llegar a ese nivel de empatía requiere un análisis cuidadoso de las estadísticas y conocer a las personas que utilizan tu web. Significa hablar con ellos cara a cara, verlos usar tu producto (y tal vez otros) y hacerles preguntas que van más allá de, “¿Qué piensas de este diseño?”

¿Cuales son sus metas? ¿Qué se interpone en el camino para que logren esos objetivos? ¿Cómo puede un sitio web ayudarlos a superar o solucionar esos desafíos?

¿Cómo van a usar la web?

Antes de diseñar una interfaz, debes definir cómo la usarán las personas. Con la creciente prevalencia de los dispositivos táctiles, es una preocupación más importante de lo que piensas.

La gente utiliza las páginas web y las aplicaciones de dos formas: directamente (interactuando con los elementos de la interfaz del producto) e indirectamente (interactuando con elementos de la interfaz de usuario externos).

Quiénes son tus usuarios y qué dispositivos utilizan deben informar tus decisiones. Si estás diseñando para personas mayores u otras personas con destreza manual limitada, no lo vas a poner muy complicado. Si está diseñando para escritores o codificadores, que interactúan principalmente con aplicaciones a través del teclado, querrás incluir todos los atajos de teclado comunes para minimizar el tiempo de trabajo con el ratón.

Las expectativas

Cada interacción con una web o aplicación tiene consecuencias: hacer clic en un botón puede significar gastar dinero, borrar un sitio web o hacer un comentario despectivo. Y siempre que hay consecuencias.

Por lo tanto, asegúrate de que los usuarios sepan lo que sucederá después de hacer clic en ese botón antes de hacerlo.

Anticípate a los errores

Las personas cometen errores, pero no deberían (siempre) tener que sufrir las consecuencias. Hay dos formas de ayudar a reducir el impacto del error humano:

  • Evitar errores antes de que ocurran
  • Proporcionar formas de solucionarlos después de que sucedan.

Hay muchas técnicas de prevención de errores en el comercio electrónico y el diseño de formularios: botones inactivos hasta que complete todos los campos, formularios que detectan que una dirección de correo electrónico no se introducido correctamente, ventanas emergentes que preguntan si realmente deseas abandonar el carrito de compras…

En ComunicaAlcalá podemos ayudarte a que tengas la web que verdaderamente quieres y que funcione como necesitas. ¿Hablamos?

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